Embrujos de Trinidad, la patrimonial villa

Con su universo patrimonial, Trinidad es una ciudad que embruja. Foto: Oscar Alfonso Sosa.
Desde que asomas a su puerta de entrada, la brisa caribeña te envuelve, te enamora más a cada paso que das por sus calles de piedras, sus casonas de alto puntal, los tejados, las rejas, las aldabas.
Te colman los encantos de su gente sencilla, emprendedora, moldeando el barro, tejiendo las fibras vegetales, reviviendo cada una de las tradiciones allí enraizadas.
Esa es la Trinidad de Cuba, que desde el centro sur de la isla, abraza los 36 años de declarada, junto a su Valle de los Ingenios, Patrimonio Cultural de la Humanidad.
La Villa de la Santísima Trinidad fue la tercera villa fundada por la Corona española en Cuba, probablemente a principios de 1514.
Aunque no hay fecha exacta de su fundación se cree ocurrió en el periodo entre el 23 de diciembre de 1513, fecha de la primera misa en tierras trinitarias, al 4 de enero de 1514, cuando algunos autores fechan su fundación, con la presencia del Adelantado Diego Velázquez de Cuéllar.
La labor de conservación y restauración emprendida por los especialistas de esta zona del centro-sur de Cuba, y el amor que profesan a la urbe sus habitantes, propició que sea una de las ciudades coloniales mejor conservadas no solo de Cuba, sino también de América.

La labor de conservación y restauración de la Villa se constata en cada escenario. Foto: Oscar Alfonso Sosa.
Y con ello se abrió la puerta de la inscripción por la Unesco, en 1988, en la Lista del Patrimonio Mundial de la Humanidad, junto al Valle de los Ingenios, una zona donde prosperó la industria azucarera con la llegada de las familias Iznaga, Borrell y Brunet hacia la mitad del siglo XIX.

La riqueza patrimonial de Trinidad la hace una ciudad deseada por el visitante. Foto: Oscar Alfonso Sosa.

El Valle de los Ingenios vive el mérito de ser Patrimonio Cultural de la Humanidad. Foto: Oscar Alfonso Sosa.

Entre sus calles de piedras y su arquitectura, Trinidad enamora. Foto: Oscar Alfonso Sosa.

Estos pasajes cotidianos se viven en Trinidad. Foto: Oscar Alfonso Sosa.

Trinidad, sus rostros, su gente, un escenario que atrapa. Foto: Oscar Alfonso Sosa.

Desde lo más alto de la torre de Manaca Iznaga, el Valle de los Ingenios se muestra. Foto: Oscar Alfonso Sosa.

La añeja urbe abraza los 36 años de su declaración como Ciudad Patrimonio Cultural de la Humanidad. Foto: Oscar Alfonso Sosa.
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Esta hermosa ciudad es una postal natural, preciosa, encantadora, tal parece se está en otro mundo al visitarla, su color es muy original a ello une encontrarse muy cerca de hermosas playas
Encantada con la visita que hice meses atrás a la Bella Trinidad, y es así un hechizo que deseas volver a caminar por sus calles empedradas y observar sus casas coloniales.
Felicidades Trinidad Patrimonio Mundial de la Humanidad.